Fuente: http://orsai.es/
Hernán Casciari es un periodista argentino, radicado en Barcelona. Acá va algo que lei en su blog, y me parecio que daba para hacer un copy-paste. Pueden opinar, obviamente. Yo no soy bisexual, pero igual juego el primer tiempo.
Luciano Moggi, ex director general de la Juventus (el club italiano), dijo esta semana que los homosexuales no pueden jugar al fútbol. Por supuesto la prensa lo crucificó, la opinión pública lo llamó homófobo y también lo llamó retrógrado, y las asociaciones de gays y lesbianas pusieron el grito en el cielo. Es decir, lo de siempre. A mí me gustaría, sin embargo, romper una lanza por el pobre señor Luciano Moggi. Defenderlo en su postura. Porque, como a él, a mí me gusta el fútbol tradicional, el de toda la vida.
Me gusta el fútbol de los jugadores con pelo en pecho, aguerridos, el fútbol del viejo Di Stéfano, de Leopoldo Jacinto Luque… Y creo que las nuevas formas de la sexualidad le están haciendo daño a éste y a la mayoría de los deportes nobles.
Así que —aprovechando esta sección breve— quisiera agregar diez nuevos mandamientos para el fútbol moderno, comenzando, claro, con el primer precepto de Moggi:
1) Los homosexuales no pueden jugar al fútbol.
2) Los bisexuales sí pueden, pero solamente el primer tiempo.
3) Los onanistas no pueden tocar la pelota con la mano.
4) Los travestis que se van a la B se convierten en gente disfrazada.
5) Los pederastas no pueden jugar el Mundial Sub-17.
6) Los adictos al porno casero sólo pueden jugar fútbol amateur.
7) Los transexuales tienen prohibido pedir el cambio.
8) Los eyaculadores precoces no pueden hacer precalentamiento.
9) Los masoquistas que finjan una lesión serán expulsados del partido (y del masoquismo).
10) Los fetichistas sólo pueden jugar al metegol.
Yo creo que si cumplimos con estos preceptos, el fútbol volverá a ser un deporte de hombres decentes.
